Casi toda la IA que se enseña en demostraciones es un chat pegado a un lateral: impresiona diez minutos y no cambia ni un proceso. La que sirve está metida en el flujo, en los sitios donde alguien de tu equipo dedica horas a una tarea mecánica o toma una decisión a ojo. Ahí es donde la ponemos: leer los documentos que entran, anticipar la demanda antes de que se note en el almacén, ajustar precios por canal y momento, y responder a clientes con datos reales del ERP en vez de con frases amables.
Documentos que se leen solos
Facturas de proveedor, albaranes y tickets entran por correo o por foto y salen convertidos en borradores con importe, impuestos y proveedor. Las personas revisan excepciones, que es lo único que de verdad requiere criterio humano.
Previsión de demanda
Modelos entrenados con tu histórico —ventas, estacionalidad, plazos reales de cada proveedor— que proponen qué comprar o fabricar y cuándo. La propuesta se revisa; lo que desaparece es la adivinación.
Precios que reaccionan
Márgenes ajustados por canal, cliente, volumen y momento, con reglas y modelos que trabajan sobre tu política comercial. Tú decides los límites; el sistema decide dentro de ellos, mil veces al día.
Agentes con datos reales
Asistentes conectados al ERP que responden sobre pedidos, stock o vencimientos consultando la base de datos, no inventando. Un agente que no sabe algo lo dice, que es la única manera de poder confiarle un cliente.
Clasificar y enrutar
Correos, incidencias y pedidos entrantes clasificados y asignados al equipo correcto con su prioridad. El trabajo llega a quien toca sin pasar por una bandeja compartida donde todo envejece igual.
Dentro de tu casa
Se elige qué datos salen y cuáles no, con modelos alojados donde tenga sentido para tu negocio. La IA útil no exige regalarle tu operación entera a un tercero.
Caso anónimo — Distribución y logística
Motor de precios dinámicos e integración de flota en tiempo real: decisiones de margen que antes tomaba un comité, ahora en milisegundos.
120.000 pedidos / mes
Preguntas que nos hacen
¿Esto es un chatbot?
No, o al menos no principalmente. Lo que más retorno da son los procesos silenciosos: leer facturas, proponer compras, clasificar correos. El chat es solo una de las formas de hablar con el sistema, y la menos determinante.
¿Se inventa las respuestas?
Los agentes que montamos consultan los datos reales del ERP y responden sobre ellos; cuando no hay dato, lo dicen. Un asistente que rellena huecos con imaginación no es útil: es un riesgo delante de un cliente.
¿Nuestros datos acaban entrenando a alguien?
Solo si tú quieres. Se define qué información sale del sistema, cuál se procesa dentro y con qué proveedor, y para los casos sensibles se trabaja con modelos alojados en infraestructura propia.
¿Por dónde se empieza?
Por el proceso que más horas mecánicas consume, casi siempre la entrada de facturas de proveedor. Se mide el tiempo que se ahorra en un mes real y, con ese dato en la mano, se decide el siguiente paso.